Cuaderno de Solapeña
Paseos desde Pallide sin coger el coche: caminos por el valle de Reyero
Paseos desde Solapeña sin coger el coche: las calles de Pallide, el Camino Blanco hacia la laguna de la antigua mina y la ruta de Linares. Ideas, consejos y fotos propias para disfrutar del valle de Reyero.
Hay un momento de las escapadas rurales que nos gusta especialmente: dejar las bolsas, ponerse algo cómodo y salir a ver qué hay alrededor. Sin organizar otro trayecto ni volver a buscar las llaves del coche. En Solapeña, ese primer paseo empieza en Pallide, en el valle de Reyero, entre las casas del pueblo y los caminos que se acercan a los prados y a la montaña.
Entre las salidas que os proponemos están el Camino Blanco, hacia la laguna de la antigua mina, y la ruta de Linares. Ambos forman parte de los paseos que podéis preparar desde Pallide. Según las ganas y el tiempo disponible, podéis salir a conocer el entorno o dedicar una mañana a la circular de Linares.
En esta guía os proponemos cuatro propuestas para salir andando desde Solapeña: una vuelta por el pueblo, el Camino Blanco, un paseo de ida y vuelta por el inicio de Linares y la ruta completa. Así podéis elegir según la hora de llegada, las ganas del grupo y cómo esté el terreno. Lo importante es volver con la sensación de haber disfrutado del lugar.
Qué paseo elegir desde Pallide
- Para estirar las piernas al llegar: una vuelta por las calles de Pallide, acercándoos a la iglesia de Santiago y regresando a casa. Podéis reservar entre veinte y cuarenta minutos, según las paradas.
- Para conocer el Camino Blanco: salid hacia la parte alta, al norte del pueblo, en dirección a la laguna de la antigua mina. Preguntadnos por el acceso y acordad hasta dónde queréis caminar antes de salir.
- Para caminar un poco entre prados: el tramo inicial del PR-LE 47 hacia Boca Remolina, volviendo por el mismo camino cuando llegue el momento de volver.
- Para dedicar una mañana al monte: la circular del Puerto de Linares, con mapa, calzado de montaña y tiempo suficiente para sus distintos tramos.
Los tiempos de los paseos libres son propuestas para organizaros, no mediciones de un circuito fijo. La ruta completa sí tiene una ficha oficial, que detallamos más abajo. En todos los casos, contad también con el recorrido por el pueblo entre vuestra casa y el inicio del sendero.
1. Pasear por Pallide: la primera vuelta después del viaje
Si acabáis de llegar, podéis empezar por algo sencillo: salir de Solapeña, recorrer las calles del pueblo y acercaros al entorno de la iglesia de Santiago. El Ayuntamiento recoge este edificio, reconstruido a mediados del siglo XX, en su información sobre el patrimonio de los pueblos de Reyero.
El paseo puede terminar donde os apetezca y volver por las mismas calles. Tiene bastante de tomar contacto: reconocer las casas, mirar hacia las laderas, situar por dónde se sale al monte y comprobar cuánto abrigo pide la tarde. Si venís con niños, es un buen momento para que conozcan el entorno de la casa sin empezar con una caminata larga.
El firme es el de las calles del pueblo, con las pendientes y pasos que encontréis. Caminad atentos a los vehículos y dejad libre el espacio cuando pase alguien trabajando. Para ir con carrito o si necesitáis un itinerario con pocas pendientes, comentadnos antes qué recorrido os encaja; la facilidad de un paseo depende también de esas necesidades.
Pallide tiene su propia historia, vinculada a la ganadería, la vida vecinal y antiguas actividades del valle. La presentación de Pallide en BioReyero permite conocer algunos de esos detalles. Leer un poco antes de venir ayuda a mirar el pueblo con otros ojos, aunque luego la vuelta acabe siendo una conversación que se alarga en cualquier esquina.
2. El Camino Blanco, hacia la laguna de la antigua mina
Otro de los paseos que os proponemos desde Solapeña tiene un nombre muy de aquí: el Camino Blanco. Para encontrar la salida, hay que dirigirse hacia la parte de arriba de Solapeña, en la zona norte de Pallide. Es el camino que va en dirección a la laguna de la antigua mina. Antes de salir, preguntadnos por el arranque y las referencias del recorrido; resulta mucho más sencillo situarse cuando alguien te lo señala desde el propio pueblo.
Las fotografías que acompañan este apartado son nuestras y están hechas en este paseo. En ellas se ve una pista de tierra clara entre árboles, laderas con rocas y vistas abiertas hacia los prados. Es de esos sitios donde uno sale a caminar y acaba parándose más de lo previsto: una luz bonita entre las ramas, los colores del valle o una piedra con una forma curiosa ya dan conversación para un rato.

Un paseo para fijarse en lo pequeño
Si venís con niños, podéis convertirlo en un pequeño juego de observación. ¿Quién encuentra una roca con una ventana? ¿Cuántos tonos distintos hay entre los árboles? A veces lo que más se recuerda de una salida es precisamente eso, una cosa pequeña que nadie esperaba. Las formas de las rocas se disfrutan también desde el camino, sin necesidad de subir a ellas.

Plantead la salida de forma flexible, reservando margen para regresar por el camino que ya conocéis. La foto de una pista en un día seco no cuenta cómo está después de las lluvias: llevad calzado con agarre y ajustad el paseo al terreno y a las ganas del grupo. Si vais con carrito o necesitáis un recorrido sin pendientes, comentádnoslo antes para valorar qué tramo os puede encajar.
Qué conviene saber sobre la laguna
La laguna recuerda el pasado minero de Pallide. BioReyero explica que uno de los pozos de la antigua mina de carbón se ha convertido en una charca permanente, donde en verano se puede escuchar a las ranas. Es un detalle bonito de la historia del pueblo: un lugar que tuvo un uso muy distinto y que ahora forma parte de su paisaje.
Para acercaros a ese entorno, consultadnos primero por el acceso y el estado del camino, y respetad los cierres o indicaciones que encontréis. La propuesta es disfrutar del paseo; llegar hasta el agua no tiene por qué ser la meta. No entréis en restos de la explotación ni os acerquéis a bordes de pozos. Si observáis anfibios, dejadlos tranquilos en su sitio.
Las imágenes de esta guía muestran el Camino Blanco y su entorno, no la laguna. Nos gusta que os hagáis una idea real de lo que se ve al pasear: árboles, prados, montaña y muchos motivos para sacar una foto antes de volver a casa.
3. Un paseo corto por el inicio de la ruta de Linares
Para salir del casco del pueblo y acercarse a los prados, nuestra propuesta es utilizar el comienzo del PR-LE 47, Puerto de Linares. El acceso se encuentra en la parte alta de Pallide. Identificad la salida del sendero y seguid su pista principal hacia el valle de Remolina.
La descripción del Puerto de Linares sitúa ese primer tramo entre prados de siega, con vistas a la Vega de Arianes. También advierte de ramales que llevan a fincas particulares y a una antigua explotación minera. Para este paseo, manteneos en el trazado del PR y dejad esos desvíos de lado.
Dónde dar la vuelta
Boca Remolina es la referencia donde se separan los caminos de la circular. Para una salida corta, podéis tomarla como límite y regresar por la misma pista; también podéis volver antes. No hace falta llegar hasta allí si el grupo ya ha disfrutado del paseo o empieza a cansarse.
Una manera sencilla de organizarlo es reservar aproximadamente una hora para caminar y repartirla entre la ida y la vuelta. Por ejemplo, avanzar veinte o treinta minutos desde el inicio de la pista y regresar, dejando aparte el tiempo de las paradas y el acceso desde la casa. Es una propuesta flexible: no equivale a asegurar que llegaréis a Boca Remolina en ese tiempo.
El firme de esta parte es de pista de tierra y va ganando altura. Después de llover puede haber barro o charcos, y la presencia de vehículos agrícolas o ganado forma parte del uso del camino. Si la pista está en malas condiciones, podéis acortar la salida y volver a las calles del pueblo.
Lo bonito de la ida y vuelta es que podéis ajustar el paseo sobre la marcha. Una parada a mirar los prados, otra para hacer una foto y, al regresar, la montaña que antes quedaba a vuestra espalda. No hay ningún problema en repetir camino: casi siempre se ve algo distinto.
4. Completar la circular del Puerto de Linares
Si os apetece seguir, conviene preparar la ruta completa de Linares desde Pallide. El folleto oficial del PR-LE 47, con mapa y perfil ofrece estas referencias:
- Inicio y final: Pallide.
- Tipo de recorrido: circular, con un tramo inicial que se vuelve a recorrer al regresar.
- Longitud: 7,4 kilómetros según el folleto.
- Duración indicada: dos horas y media; añadid margen para descansar, hacer fotos y adaptar el paso al grupo.
- Desnivel indicado: 240 metros.
- Firme: senda y pista de tierra.
- Dificultad oficial del folleto: media. Se desaconseja realizarla con nieve.
Podéis consultar también el mapa y la ficha de Linares en Turismo Montaña de Riaño. Ese portal publica una referencia de ocho kilómetros y 282 metros de subida. Utilizad las cifras junto al trazado de la fuente que elijáis, sin mezclar las distintas versiones como si fueran una medición única.
Qué cambia al continuar más allá del paseo inicial
La vuelta se adentra en el valle del arroyo de Remolina y alcanza el entorno de Los Portales y el desfiladero de El Estrecho. El regreso pasa por zonas de pradera y rebollar antes de recuperar el camino hacia Pallide. Es un paisaje con mucha variedad para una salida desde el mismo pueblo.
La senda del interior del valle y los tramos de regreso requieren más atención que la pista inicial. Puede haber vegetación cerrando pasos y zonas húmedas, por lo que conviene consultar el estado reciente antes de completar la circular. Si un tramo resulta confuso o está cerrado, no improviséis por fincas ni forcéis el paso entre cercados.
Para esta opción, llevad el mapa guardado y empezad con suficiente luz. Si lo que buscáis ese día es caminar un rato sin comprometer toda la mañana, la ida y vuelta por el inicio de Linares es más fácil de ajustar.
Caminar desde casa: cómo organizar la salida
Una de las ventajas de alojarse en Pallide es poder decidir el paseo después de desayunar, cuando ya habéis visto el cielo y sabéis cómo se encuentra el grupo. Aun así, antes de salir viene bien acordar tres cosas: hasta dónde queréis llegar, cuánto tiempo tenéis y por dónde vais a regresar.
Para la vuelta por el pueblo bastará con reconocer las calles que habéis recorrido. Para el Camino Blanco, dirigíos hacia la zona norte del pueblo y pedidnos las referencias de salida antes de empezar. Si vais hacia Linares, localizad primero el acceso al PR en la parte alta y consultad el mapa. Preguntadnos al llegar a Solapeña por la salida que os encaje y por las referencias que os ayuden a orientaros desde vuestra casa.
La propuesta de Linares utiliza las calles de Pallide para acercarse a un sendero que continúa por pista y senda. No hace falta plantearla como una caminata por la carretera entre pueblos. Si decidís ir hacia Reyero, Viego o Primajas, preparad ese itinerario por separado y comprobad los tramos de carretera, la distancia y la vuelta.
El valle tiene muchas más posibilidades, que podéis conocer en la página municipal de espacios naturales y rutas de Reyero. Cada una merece su propia preparación. Para este día, elegid una salida que os permita volver con tiempo y ganas de disfrutar también de la casa.
Prados, vacas y caminos que siguen teniendo vida
Durante los paseos puede que encontréis vacas o caballos en los prados. Su presencia cambia con la época y con el trabajo de los ganaderos. Para quien viene de la ciudad, quedarse un rato mirando cómo pastan ya puede ser una de las mejores paradas del día.
Observad desde el camino, sin entrar en las fincas ni acercaros a los terneros. Dejad espacio al ganado y evitad ofrecerle comida. Si los animales ocupan el paso, esperad y valorad cómo continuar sin arrinconarlos. Con niños, ese momento también sirve para explicar que el paisaje que disfrutamos es un lugar de trabajo.
Las entradas a los prados, los abrevaderos y los cercados tienen una función. No utilicéis una finca como atajo ni modifiquéis los cierres. La información de BioReyero sobre la tradición ganadera del valle ayuda a entender la relación entre los caminos, los pastos y la vida de estos pueblos.
Paseos con niños y con perro
Con niños suele funcionar mejor elegir una salida que se pueda acortar. La vuelta por Pallide permite regresar pronto si hace falta, y el tramo inicial de Linares se puede adaptar al ritmo de la familia. Para la circular completa, tened en cuenta las caminatas que ya han hecho y las condiciones del sendero.
Podéis proponerles cosas sencillas: encontrar hojas de tres formas distintas sin arrancarlas, escuchar un minuto en silencio o descubrir qué montaña se ve al volver. El paseo cambia mucho cuando participan en lo que está ocurriendo. Llevad agua y algo para picar, porque la merienda suele tener un papel bastante importante en estas expediciones.
Si venís con perro, llevad correa, bolsas y agua, y mantenedlo controlado especialmente cerca de ganado y otros animales. En nuestra guía para viajar con perro a la montaña de León tenéis más ideas para organizar la estancia. En Solapeña puede acompañaros dentro de las casas bajo vuestra responsabilidad, sin suplemento ni límite de tamaño.

Otoño y primavera: el mismo paseo con otro paisaje
En otoño apetece salir cuando la luz empieza a templar la mañana. Los colores cambian, las hojas se acumulan en algunos rincones y el aire puede pedir una chaqueta incluso en días de sol. En nuestro artículo sobre pasear por las montañas de Pallide en otoño contamos más de ese ambiente que acompaña a la escapada.

Al caminar por el Camino Blanco, mirad también cerca de vuestros pies y a los lados de la pista. Las ramas cargadas de frutos rojos y las hojas que cambian de color dan para unas cuantas paradas. Disfrutad de esos detalles sin arrancarlos: el recuerdo cabe perfectamente en una foto.

En primavera, los prados y la vegetación van recuperando el verde, aunque las condiciones del terreno pueden seguir siendo muy distintas de una semana a otra. Después de lluvias, elegid el recorrido por cómo esté realmente el camino. Una tarde despejada no seca de golpe todos los tramos húmedos.
En verano, buscad las horas más frescas y llevad agua y protección solar. En cualquier estación, preparad una capa de abrigo y consultad la previsión. Si el tiempo no acompaña, podéis cambiar el programa con nuestras propuestas sobre qué hacer cerca del Porma y Riaño si llueve.
La mochila para un paseo desde Solapeña
Para una salida corta no hace falta cargar demasiado. Agua, algo de abrigo, calzado cómodo con agarre y el móvil con batería resuelven buena parte de la preparación. Si vais por pista, añadid una prenda impermeable según la previsión y una bolsa para regresar con los residuos.
En la circular de Linares conviene llevar también comida suficiente y el recorrido descargado. No contéis con beber de cualquier fuente o arroyo. Y dejad el calzado de recambio preparado para la vuelta: después de una mañana con barro, quitarse las botas y ponerse cómodo tiene bastante premio.
Una tarde de llegada y una mañana de despedida
Estos paseos encajan muy bien en los ratos que suelen quedar libres en una escapada. El viernes podéis instalaros y dar una vuelta por Pallide antes de cenar. El sábado podéis elegir el Camino Blanco o, si os apetece una ruta más larga, dedicar la mañana a la circular de Linares. Y el domingo, elegir un tramo breve o repetir aquella parte que os gustó especialmente.
Si queréis combinarlo con otras visitas, nuestra guía de qué ver en Pallide y el embalse del Porma os ayudará a repartir los planes. Dejad hueco también para descansar: una escapada puede tener una mañana de monte y otra de desayuno largo sin que falte nada.
En Solapeña tenéis Roble, para cuatro personas, Acebo, para seis, y Arianes, para diez. Todas cuentan con cocina propia, así que podéis organizar las comidas a vuestro ritmo y salir a pasear cuando os encaje.
Podéis consultar disponibilidad para vuestra escapada a Solapeña y elegir el fin de semana. Después bastará con preparar las botas y dejar un rato libre. Pallide se empieza a conocer así: saliendo por la puerta, caminando sin prisa y encontrando un buen motivo para parar a mirar.