Cuaderno de Solapeña
Dónde comer cerca del Porma: Boñar, Puebla de Lillo y Argovejo
Restaurantes, cocina de cuchara y paradas dulces para completar una escapada al Porma. Descubre dónde comer en Boñar, la Venta de Remellán, Puebla de Lillo y Argovejo, con ideas para combinar paseo y mesa desde Solapeña.
Sales a dar una vuelta, te entretienes mirando el embalse, haces unas cuantas fotos y, cuando te quieres dar cuenta, alguien pronuncia la pregunta importante del día: «Bueno, ¿y dónde comemos?». Por aquí las excursiones tienen bastante de eso. Hay montañas, bosques y pueblos que apetece conocer, pero también mesas alrededor de las que da gusto organizar una escapada.
Si estás buscando dónde comer cerca del Porma, te proponemos repartir las opciones entre Boñar, Remellán, Puebla de Lillo y Argovejo. Encontrarás cocina de cuchara, guisos, carnes, una parada para unas raciones y algún dulce que probablemente acabe viajando de vuelta contigo. Cada lugar encaja con un día diferente, así que merece la pena elegir primero la excursión y después la mesa.
Desde las casas rurales de Solapeña, en Pallide, puedes organizar estas salidas dejando tiempo para lo mejor de la jornada: caminar a tu ritmo, comer con calma y regresar a casa sin tener que tachar otras cinco visitas de una lista.
Boñar, Puebla de Lillo o Argovejo: dónde encaja mejor vuestra comida
Antes de abrir el mapa, conviene situarse. Boñar y Puebla de Lillo permiten organizar distintos planes por el valle del Porma. Remellán pertenece al municipio de Boñar y tiene una parada gastronómica con nombre propio: la Venta de Remellán. Argovejo pertenece a Crémenes, en la zona del Alto Esla, y conviene plantearlo como otra excursión desde Solapeña.
- Boñar: para combinar una comida con una vuelta por el pueblo, alguna compra y una parada dulce antes de volver.
- Remellán: para hacer de la Venta una parte del plan cuando recorráis la zona de Boñar y el Porma.
- Puebla de Lillo: para enlazar el paisaje de montaña con cocina casera o una comida más informal.
- Argovejo: para dedicar el día al pueblo y al hayedo, organizando la comida antes de empezar a caminar.
Si todavía estáis decidiendo qué visitar, nuestra guía de qué ver en Pallide y el embalse del Porma os ayudará a repartir las salidas. Una comida reservada cerca del plan del día evita bastante coche y alguna conversación poco amistosa cuando empieza a apretar el hambre.
Dónde comer en Boñar: cocina de montaña y algo dulce para después
Boñar viene bien para esos días en los que apetece mezclar un poco de todo. Un paseo por el centro, sentarse a tomar algo y comer antes de continuar hacia el alojamiento. También puede encajar como parada de llegada o de despedida, según el camino que llevéis.
La Praillona: guisos y recetas leonesas en el centro de Boñar
La Praillona está en la avenida de la Constitución, 41. Su propuesta se apoya en la cocina tradicional, con platos que invitan a sentarse con tiempo. En su carta publicada aparecen, entre otros, croquetas, carrilleras, rabo de toro y una combinación de morcilla con manzana reineta. Son buenas pistas para quien busca una comida de sabores contundentes después de pasar la mañana al aire libre.
El restaurante explica en su web que ofrece menú entre semana y carta por las noches y durante el fin de semana. Si vuestra escapada es un sábado o un puente, tenedlo en cuenta al organizar el presupuesto. El teléfono que publica actualmente es el 987 196 721.
Nos encaja para un día con paseo tranquilo y sobremesa. Si habéis pensado hacer una caminata exigente, mejor terminarla antes de sentaros: cuesta un poco más convencer al grupo de volver a subir una cuesta cuando ya ha llegado el postre.
Nicanores y chuchos: Boñar también se lleva en una caja
En una visita a Boñar merece la pena dejar un hueco para sus dulces. Los nicanores son uno de los nombres más ligados al pueblo. También están los chuchos de Casa Chucho, elaborados con hojaldre, almendra y cabello de ángel, tal como recoge la información gastronómica del Ayuntamiento de Boñar.
Podéis comprarlos para la merienda o para el desayuno del día siguiente en Solapeña. Ese es el plan oficial. El plan real suele incluir abrir la caja antes de lo previsto y explicar después que había que probarlos mientras estaban a mano.
Una compra pequeña también permite completar la tarde sin añadir otra actividad. Después de comer, dais una vuelta, elegís algo que os apetezca y regresáis a Pallide. Hay fines de semana que piden exactamente esa cantidad de programa.
La Venta de Remellán: una parada para comer entre Boñar y el Porma
La Venta de Remellán, en Remellán, merece su propio apartado. Está junto a la carretera de Boñar hacia el puerto de San Isidro y puede encajar en un recorrido por esta parte del valle. Al buscarla en el navegador, introducid el nombre completo del establecimiento: algunas fichas la agrupan bajo Boñar, que es el municipio.
Su propuesta es de cocina tradicional. La Guía Repsol destaca sus guisos, la trucha y la tortilla, mientras que la ficha turística de la Venta de Remellán recoge también las carnes y el asador entre sus especialidades. Si os apetece alguno de esos platos, preguntad por su disponibilidad al reservar.
El teléfono de contacto es el 987 735 301. Es una opción para quienes quieren dar protagonismo a la comida y organizar el resto de la jornada alrededor de ella: una mañana por el entorno del Porma, mesa a la hora acordada y una tarde sin demasiado reloj.
Si estáis valorando comer en Boñar o en Remellán, pensad en cómo queréis pasar las horas de alrededor. Boñar permite enlazar la comida con una vuelta por el casco urbano; la Venta puede funcionar como parada durante el recorrido en coche. Esa diferencia suele ayudar más a elegir que intentar decidir cuál es «el mejor» para todo el mundo.
Dónde comer en Puebla de Lillo: cuchara, guisos y opciones informales
Puebla de Lillo es una buena combinación de pueblo y montaña para dedicarle parte del día. Podéis pasear por sus calles y acercaros a la Casa del Parque del Valle del Porma, comprobando antes su calendario de apertura. Si el tiempo viene revuelto, una visita a cubierto y una comida tranquila pueden resolver muy bien la mañana.
Restaurante Madrid: para quienes vienen pensando en una buena comida casera
El Restaurante Madrid, en la calle Félix Rodríguez de la Fuente, 16, es una de las direcciones que conviene tener apuntadas al buscar dónde comer en Puebla de Lillo. En su información sobre el restaurante y su cocina da especial importancia a los platos de cuchara: guisos, potajes y sopas.
También presenta carnes como las carrilleras o el chivo y postres caseros, entre ellos natillas y arroz con leche. La oferta concreta depende de la carta y del servicio del día, pero el estilo queda claro: es una opción para quien imagina la comida de montaña alrededor de un plato caliente y una conversación larga.
Podéis contactar en el 987 731 013. Al llamar, preguntad qué menú o carta ofrecen en vuestra fecha y si hay alguna elaboración que deba encargarse. Así, si alguien lleva toda la semana hablando de un plato concreto, sabréis antes de salir si podrá cumplir su pequeño proyecto gastronómico.
En otoño o primavera, este tipo de comida encaja especialmente bien después de una mañana fresca. Basta una vuelta por el pueblo y algo de aire en la cara para empezar a mirar la hora con interés.
Ruta del Porma: raciones, bocadillos y una comida más flexible
Hay días en los que el grupo prefiere compartir unas raciones o comer algo sencillo y seguir con la jornada. Para ese plan podéis consultar el Café Bar Ruta del Porma, en Puebla de Lillo. Su web anuncia entrantes, platos combinados, carnes, bocadillos, sándwiches y hamburguesas, además de cafetería y terraza.
Esta variedad puede venir bien cuando unos quieren sentarse a comer y otros solo tienen en mente un bocadillo. El teléfono es el 987 731 036. Confirmad el servicio de cocina para la hora a la que penséis llegar, especialmente si vuestra excursión termina tarde.
Si hace bueno, apetece alargar el rato fuera; si refresca, ya decidiréis cuánto dura el entusiasmo por la terraza. En la montaña, llevar una capa de abrigo tiene bastante utilidad incluso para planes que incluyen más tenedor que botas.
Dónde comer en Argovejo después de pasear por el hayedo
Argovejo tiene ese tipo de plan que se entiende enseguida: llegar al pueblo, caminar un rato entre árboles y regresar con ganas de sentarse. Para prepararlo con detalle, podéis consultar nuestro artículo sobre el hayedo de Argovejo y cómo organizar un día de paseo y comida.
Lo más práctico es decidir de antemano qué recorrido vais a hacer. Por la zona aparecen rutas de distinta longitud y dificultad, así que elegid una que encaje con el grupo y con la hora de la reserva. Un paseo corto permite disfrutar del bosque sin convertir la vuelta en una carrera para llegar a la mesa.
Bar Pepín: pollo asado con patatas después del paseo
En Argovejo tenemos una propuesta muy concreta: ir a comer al Bar Pepín y pedir su pollo asado con patatas. Es uno de esos planes que nos gustan para completar la visita al pueblo. Paseo por la mañana, vuelta con apetito y una comida que ya habéis elegido antes de sentaros.
El bar figura en el directorio de establecimientos del Ayuntamiento de Crémenes, con el teléfono 987 711 001. Llamad para reservar, confirmar que preparan el pollo el día de vuestra visita y preguntar si hay que encargarlo. Decid cuántos sois y acordad la hora para poder ajustar el paseo con tranquilidad.
Quedaros a comer en el propio Argovejo permite enlazar el bosque y la mesa sin otro desplazamiento en coche. Y si ese día preferís una vuelta corta por el pueblo, el pollo con patatas sigue siendo un buen motivo para acercaros: tampoco hace falta completar una gran ruta para disfrutar de la comida.
Al regresar del bosque se agradece tener calzado de recambio, especialmente después de una mañana húmeda. Cambiarse las botas antes de entrar es un gesto sencillo que mejora bastante la comodidad de la comida.
Restaurante Huelde, en Crémenes: otra opción para ese día
Si preferís comer en Crémenes, podéis valorar el Restaurante Huelde. El portal turístico Montaña de Riaño lo describe como un establecimiento de cocina tradicional leonesa y señala el cocido de la montaña entre sus especialidades.
Su teléfono es el 987 711 005. Si os apetece cocido, consultad cuándo lo preparan y si requiere encargo. Esta alternativa implica volver al coche después del paseo por Argovejo, así que sumad el desplazamiento al tiempo que reservéis para caminar.
Cómo organizar la comida sin complicar la escapada
Las cartas, los precios y los días de descanso cambian. Por eso, antes de salir, confirmad apertura, horario de cocina y disponibilidad directamente con el establecimiento. Una ficha en internet ayuda a elegir; la llamada permite cerrar el plan para vuestro día concreto.
Para reservar, basta con tener claras unas pocas cosas:
- Cuántos sois y a qué hora llegaréis. Contad también a los niños y dejad margen si venís de caminar.
- Qué tipo de comida queréis. Menú, carta, raciones o un plato por encargo; preguntad el precio y qué incluye.
- Si hay necesidades alimentarias. Avisad de alergias, intolerancias o preferencias vegetarianas al organizar la reserva.
- Si lleváis perro. Consultad si puede acompañaros y en qué espacio, sin dar por hecha la admisión en el interior o la terraza.
- Si necesitáis algún detalle de accesibilidad. Un acceso cómodo, espacio para una silla o un baño adecuado se comprueban mejor antes de llegar.
Cuando viajáis varios, resolver la comida con antelación quita bastante trabajo al resto del fin de semana. En nuestra guía para organizar una escapada a una casa rural para grupos en León encontraréis más ideas para repartir tareas y combinar ritmos distintos.
Con niños, ayuda llevar agua y algo pequeño para comer durante el paseo, aunque tengáis restaurante reservado. Y con cualquier grupo, conviene evitar una excursión demasiado larga antes de una comida con hora fija. La sobremesa suele salir mejor cuando nadie llega agotado.
Un fin de semana de otoño o primavera con paseo y buena mesa
Para disfrutar de esta zona no hace falta encadenar todos los restaurantes en una sola visita. Elegid dos planes que os apetezcan y dejad espacio entre ellos. En otoño, el bosque invita a detenerse con los colores de las hojas; en primavera, los prados y la luz cambiante dan motivos de sobra para salir.
Una propuesta sencilla sería llegar a Solapeña el viernes con la cena resuelta. El sábado podéis dedicar la mañana a Argovejo y comer en el pueblo, si habéis confirmado el servicio, o en Crémenes. El domingo, antes de regresar, podéis organizar otra salida por el Porma y reservar en Puebla de Lillo, Boñar o Remellán, según vuestro recorrido.
Si preferís mover menos el coche, dedicad las dos jornadas al valle del Porma y guardad Argovejo para otra escapada. También podéis cambiar la caminata por una visita a cubierto cuando la previsión no acompañe. El objetivo es volver con ganas de repetir, así que dejad margen para cambiar de idea.
Volver a Pallide después de comer también forma parte del plan
Después de una comida larga, se agradece regresar a un sitio donde cada uno pueda seguir a su aire. En Solapeña tenéis tres casas independientes, con cocina propia: Roble, para hasta cuatro personas; Acebo, para hasta seis; y Arianes, para hasta diez.
Podéis preparar desayunos sin prisas y dejar para la noche algo sencillo, según el hambre que quede. Una compra hecha antes de salir evita tener que volver a coger el coche cuando ya os habéis acomodado. Luego vendrá la charla, una partida o ese momento de mirar las fotos y descubrir que alguien ha fotografiado más platos que montañas.
Para empezar a organizar vuestra escapada, podéis consultar la disponibilidad de Solapeña. Después elegid el paseo y reservad la mesa. Entre Boñar, la Venta de Remellán, Puebla de Lillo y Argovejo hay varias maneras de pasar un buen día en la montaña de León, y casi todas agradecen llegar a la hora de comer con tiempo por delante.